¿Es posible manejar un automóvil si se padece epilepsia?
Sí, si controla los ataques con el tratamiento y reúne los requisitos necesarios para manejar en su país.
El período de tiempo sin haber sufrido ningún ataque varía en función del estado, pero suele ser de entre tres meses y un año. Algunos estados no tienen en cuenta los ataques que sólo ocurren durante las horas de sueño, no afectan a la consciencia (denominados comúnmente auras) o están precedidos por un aviso muy largo.
Al solicitar una licencia, algunos estados pueden requerir que su médico envíe una carta al Departamento de Vehículos de Motor en la que se especifique que dicho individuo no sufre ataques y que, en su opinión, puede por consiguiente manejar de forma segura si cumple el resto de requisitos.
Algunos estados requieren que los médicos informen al estado sobre las personas que presentan lapsus de consciencia. La Fundación para la Epilepsia se opone a esta disposición reglamentaria porque no resulta de utilidad e interfiere en la relación médico-paciente. Si en el estado en el que reside existe este tipo de requisito, es posible que desee solicitar al legislador que lo elimine.
Para ayudarle a conocer cuáles son las normas relativas a la epilepsia y la conducción en su estado, consulte la siguiente lista por estados.
La conducción es un privilegio que implica una gran responsabilidad. Se puede proteger a sí mismo y proteger a otras personas si sigue estas recomendaciones:
Si su médico realiza algún cambio en la medicación, no conduzca hasta saber el modo en que le va afectar el cambio. Después de sufrir un ataque, no conduzca hasta la consulta del médico. Si necesita atención médica, avise a un amigo o utilice otro medio de transporte. No conduzca si el control de sus ataques no es lo suficientemente bueno para la obtención de la licencia o si ha comenzado a sufrir ataques de nuevo después de obtener la licencia. Si sufre un accidente mientras conduce de forma ilegal, es posible que el seguro no cubra el accidente. Existen diversas alternativas a la conducción de su propio vehículo: el transporte público, los coches compartidos, los taxis y los programas especiales que ofrecen transporte a las personas cuyas discapacidades no les permiten manejar.
También habrá ocasiones en las que simplemente tendrá que pedirle a alguien que le lleve. Si suele depender de determinadas personas para que le trasladen, intente buscar algún servicio que les pueda proporcionar para devolverles el favor y así sentirse más cómodo aceptando su ayuda. |