En algunas personas la epilepsia se desarrolla debido a un traumatismo cerebral. Los daños penetrantes tienen la mayor probabilidad de provocar epilepsia, pero también ésta puede resultar de un traumatismo cerrado. La evaluación de las convulsiones postraumáticas debe incluir una historia clínica, un examen físico, un electroencefalograma (EEG) y una tomografía computarizada (CT en sus siglas en inglés), o un estudio de resonancia magnética (MRI). Los medicamentos antiepilépticos son recetados en la misma manera que para otros desordenes convulsivos.
Los ataques comienzan con un intervalo variable después del traumatismo. Ocasionalmente ocurren inmediatamente después del trauma craneal y son llamados ataques de impacto. Estos pueden ser tónico-clónicos generalizados, y en muchos casos no se repiten en el futuro. Los pacientes quienes desarrollan ataques algún tiempo después del traumatismo, o cuando hay ciertas complicaciones médicas, tienen un mayor riesgo de desarrollar epilepsia, o la predisposición a tener ataques recurrentes.
Las personas quienes presentan severos traumas craneales pueden terminar con serios problemas físicos, mentales, o de función phsicosocial a largo plazo. Hay una organización nacional que ayuda a la familia o los individuos con este tipo de problema. Para obtener información sobre los servicios y grupos de soporte local para las personas que han experimentado traumatismos cerebrales, al igual que sus familias, contacte:
Brain Injury Association
1776 Massachusetts Avenue, NW. Suite 100
Washington, DC 20036
Tel 1-202/296-NHIF (1-202-296-6443)
1-800/444-NHIF (1-800-444-6443)
Esta información se ofrece como servicio de la Fundación para la Epilepsia. El conocimiento médico cambia rápidamente, por esto usted debe consultar con su médico para obtener información más reciente o detallada. Esta información no constituye evaluación médica. No cambie su medicación basándose en esta información sin obtener evaluación médica acerca de sus circunstancias personales. |